El arte de dar estilo a cualquier corte de cabello viene de generación en generación.

Este tradicional e histórico lugar remonta a la Barrancabermeja del siglo pasado durante los años cincuenta. Entre cada corte, Miguel Alfonso reconoce que los tiempos han cambiado, su infancia estaba lejana a la violencia y el maltrato.


Cada cliente recibe atención en las únicas sillas americanas existentes en la ciudad para prestar el servicio de peluquería. Estos asientos permiten recordar una historia de vida, una experiencia laboral que a pesar de los años, conserva intactos los recuerdos de los años maravillosos que hicieron posible la transformación de Barrancabermeja.