De generación en generación todo ha cambiado, y las cometas no son la excepción.

No importa el tamaño, ni el color y menos se tiene en cuenta el dibujo animado, para todos los niños de la ciudad hay una cometa que puede volar junto a su familia y así disfrutar de los buenos vientos que trae el mes de agosto.

Este sector céntrico de la ciudad deja volar la imaginación de quienes esperan el cambio del semáforo, algunos recordarán su infancia otros quizás olvidarán los problemas, lo cierto es que para esta vendedora de cometas las ventas van en aumento.